Mostrando entradas con la etiqueta ruben dario. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ruben dario. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de marzo de 2016

"CAUPOLICÁN."

Es algo formidable que vio la vieja raza: 
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón 
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza 
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón. 

Por casco sus cabellos, su pecho por coraza, 
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región, 
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza, 
desjarretar un toro, o estrangular un león. 

Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día, 
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría, 
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán. 

«¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta. 
Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo: «Basta», 
e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.


                                                         Rubén Darío.


It's awesome that saw the old race:
sturdy tree trunk to the shoulder of a champion
wild and brave, whose stocky mace
Hercules brandished arm, or arm of Samson.

By helmet her hair, her chest armor,
could such a warrior, Arauco in the region,
lancer forest, hunting Nemrod all,
desjarretar a bull, or strangling a lion.

He walked, walked, walked. I saw the light of day,
I saw his pale afternoon saw him the cold night,
and always the tree trunk in tow titan.

"The Toqui Toqui!" Cries the breed moved.
He walked, walked, walked. Aurora said: "Basta"

and irguióse high forehead of great Caupolicán.


viernes, 4 de marzo de 2016

"LOS CISNES."

¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello 
al paso de los tristes y errantes soñadores? 
¿Por qué tan silencioso de ser blanco y ser bello, 
tiránico a las aguas e impasible a las flores? 

Yo te saludo ahora como en versos latinos 
te saludara antaño Publio Ovidio Nasón. 
Los mismos ruiseñores cantan los mismos trinos, 
y en diferentes lenguas es la misma canción. 

A vosotros mi lengua no debe ser extraña. 
A Garcilaso visteis, acaso, alguna vez... 
Soy un hijo de América, soy un nieto de España... 
Quevedo pudo hablaros en verso en Aranjuez... 

Cisnes, los abanicos de vuestras alas frescas 
den a las frentes pálidas sus caricias más puras 
y alejen vuestras blancas figuras pintorescas 
de nuestras mentes tristes las ideas oscuras. 

Brumas septentrionales nos llenan de tristezas, 
se mueren nuestras rosas, se agotan nuestras palmas, 
casi no hay ilusiones para nuestras cabezas, 
y somos los mendigos de nuestras pobres almas. 

Nos predican la guerra con águilas feroces, 
gerifaltes de antaño revienen a los puños, 
mas no brillan las glorias de las antiguas hoces, 
ni hay Rodrigos ni Jaimes, ni hay Alfonsos ni Nuños. 

Faltos del alimento que dan las grandes cosas, 
¿qué haremos los poetas sino buscar tus lagos? 
A falta de laureles son muy dulces las rosas, 
y a falta de victorias busquemos los halagos. 

La América española como la España entera 
fija está en el Oriente de su fatal destino; 
yo interrogo a la Esfinge que el porvenir espera 
con la interrogación de tu cuello divino. 

¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? 
¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? 
¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? 
¿Callaremos ahora para llorar después? 

He lanzado mi grito, Cisnes, entre vosotros 
que habéis sido los fieles en la desilusión, 
mientras siento una fuga de americanos potros 
y el estertor postrero de un caduco león... 

...Y un cisne negro dijo: «La noche anuncia el día». 
Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora 
es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía, 
aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!


                                                     Rubén Darío.

jueves, 3 de marzo de 2016

"XL ALLÁ LEJOS." / "XL FAR AWAY."

Buey que vi en mi niñez echando vaho un día
bajo el nicaragüense sol de encendidos oros,
en la hacienda fecunda, plena de la armonía
del trópico; paloma de los bosques sonoros
del viento, de las hachas, de pájaros y toros
salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía.

Pesado buey, tú evocas la dulce madrugada
que llamaba a la ordeña de la vaca lechera,
cuando era mi existencia toda blanca y rosada,
y tú, paloma arrulladora y montañera,
significas en mi primavera pasada
todo lo que hay en la divina Primavera.


                                              Rubén Darío.




Ox I saw in my childhood by breathing one day
Nicaragua under the burning sun of gold,
in the fertile, full of harmony hacienda
the tropics; sound forests dove
wind, axes, birds and bulls
wild, I greet you, for you are my life.

Heavy ox, you evoke the gentle dawn
He is calling for milking dairy cow,
when it was my white and pink all existence,
and you, dove cooing and mountaineer,
mean in my last spring
everything in the divine Spring.


lunes, 29 de febrero de 2016

"AÑO NUEVO." / "NEW YEAR."

A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes Sirio, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de Diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Al redor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega Enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.


                                                        Rubén Darío.




At twelve o'clock, the gates of glory
and the glow of pearl and gold from an extraterrestrial light,
out on the shoulders of four angels, and in his sedan chair,
San Silvestre.

More beautiful than a king magician, wearing the tiara,
Sirius that are beautiful diamonds, Arthur and Orion;
and the ring of his right hand as if it were made for
Solomon.

His feet cover the jewels of the adamantine Osa,
and rare stones from a layer Visapur illustrious;
and hung on the chest shines the divine
South Cross.

Go pontiff to the East; Will you find the golden boat
where the brightness of the aurora comes in triumph the king in January?
He Quiver December and went all through the arch
Archer.

At the edge of the mysterious abyss of the Eternal
the vast Sagittarius never tires of flechar;
it supports the cold Pole, white crown Winter
and covers the kidneys blue fleece the sea.

Each arrow that shoots, each arrow is an hour;
You quivers twelve each year he brings the king in January;
shadow figure stands out the winner
Archer.

Meters around the giant figure of the flight is heard
mysterious and fugitive souls who leave,
and the noise passing through the vault of heaven
with their membranous wings bat Satan.

San Silvestre, under the canopy of a zodiac of virtues,
the celestial Vatican stops at the threshold
while hymns and motets sings a chorus of lutes
immortals.

Reza holy and pontificates and looking next boat
where success comes in January,
before God blesses the world and covers the bow arm
and the Archer.

martes, 16 de febrero de 2016

"DREAM."

Se desgrana un cristal fino 
sobre el sueño de una flor; 
trina el poeta divino... 
¡Bien trinado, Ruiseñor! 

Bottom oye ese cristal 
caer, y bajo la brisa 
se siente sentimental. 
Titania toda es sonrisa. 

Shakespeare va por la floresta, 
Heine hace un lied de la tarde... 
Hugo acompaña la Fiesta 
Chez Thérèse. Verlaine arde 

en las llamas de las rosas, 
alocado y sensitivo, 
y dice a las ninfas cosas 
entre un querubín y un chivo. 

Aubrey Beardsley se desliza 
como un silfo zahareño; 
con carbón, nieve y ceniza 
da carne y alma al ensueño. 

Nerval suspira a la Luna, 
Laforgue suspira de 
males de genio y fortuna. 
Va en silencio Mallarmé.

                      Rubén Darío.



A thin glass shells
on the dream of a flower;
triune divine poet ...
Well trill, Nightingale!

Bottom hear that crystal
fall, and the breeze
you feel sentimental.
Titania is all smile.

Shakespeare goes through the forest,
Heine makes lied in the evening ...
Hugo accompanies the Feast
Chez Therese. Verlaine burns

in the flames of roses,
wild and sensitive,
and he tells the nymphs things
between a cherub and a goat.

Aubrey Beardsley slides
zahareño as a sylph;
coal, snow and ashes
gives flesh and soul to dream.

Nerval sighs to the moon,
Laforgue sighs
evil genius and fortune.

He goes silent Mallarmé.

miércoles, 10 de febrero de 2016

"RETORNO."

El retorno a la tierra natal ha sido tan 
sentimental, y tan mental, y tan divino, 
que aún las gotas del alba cristalinas están 
en el jazmín de ensueño, de fragancia y de trino. 

Por el Anfión antiguo y el prodigio del canto 
se levanta una gracia de prodigio y encanto 
que une carne y espíritu, como en el pan y el vino. 
En el lugar en donde tuve la luz y el bien, 
¿qué otra cosa podría sino besar el manto 
a mi Roma, mi Atenas o mi Jerusalén? 

Exprimidos de idea, y de orgullo y cariño, 
de esencia de recuerdo, de arte de corazón, 
concreto ahora todos mis ensueños de niño 
sobre la crín anciana de mi amado León. 

Bendito el dromedario que a través del desierto 
condujera al Rey Mago, de aureolada sien, 
y que se dirigía por el camino cierto 
en que el astro de oro conducía a Belén. 

Amapolas de sangre y azucenas de nieve 
he mirado no lejos del divino laurel, 
y he sabido que el vino de nuestra vida breve 
precipita hondamente la ponzoña y la hiel. 

Mas sabe el optimista, religioso y pagano, 
que por César y Orfeo nuestro planeta gira, 
y que hay sobre la tierra que llevar en la mano, 
dominadora siempre, o la espada, o la lira. 

El paso es misterioso. Los mágicos diamantes 
de la corona o las sandalias de los pies 
fueron de los maestros que se elevaron antes, 
y serán de los genios que triunfarán después. 

Parece que Mercurio llevara el caduceo 
de manera triunfal en mi dulce país, 
y que brotara pura, hecha por mi deseo, 
en cada piedra una mágica flor de lis. 

Por atavismo griego o por fenicia influencia, 
siempre he sentido en mí ansia de navegar, 
y Jasón me ha legado su sublime experiencia 
y el sentir en mi vida los misterios del mar. 

¡Oh, cuántas veces, cuántas oí los sones 
de las sirenas líricas en los clásicos mares! 
¡Y cuántas he mirado tropeles de tritones 
y cortejos de ninfas ceñidas de azahares! 

Cuando Pan vino a América, en tiempos fabulosos 
en que había gigantes y conquistaban Pan 
y Baco tierra incógnita, y tigres y molosos 
custodiaban los templos sagrados de Copán, 

se celebraban cultos de estrellas y de abismos; 
se tenía una sacra visión de Dios. Y era 
ya la vital conciencia que hay en nosotros mismos 
de la magnificencia de nuestra Primavera. 

Los atlántidas fueron huéspedes nuestros. Suma 
revelación un tiempo tuvo el gran Moctezuma, 
y Hugo vio en Momotombo órgano de verdad. 
A través de las páginas fatales de la historia, 
nuestra tierra está hecha de vigor y de gloria, 
nuestra tierra está hecha para la Humanidad. 

Pueblo vibrante, fuerte, apasionado, altivo; 
pueblo que tiene la conciencia de ser vivo, 
y que reuniendo sus energías en haz 
portentoso, a la Patria vigoroso demuestra 
que puede bravamente presentar en su diestra 
el acero de guerra o el olivo de paz. 

Cuando Dante llevaba a la Sorbona ciencia 
y su maravilloso corazón florentino, 
creo que concretaba el alma de Florencia, 
y su ciudad estaba en el libro divino. 

Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña. 
Mis ilusiones, y mis deseos, y mis 
esperanzas, me dicen que no hay patria pequeña. 
Y León es hoy a mí como Roma o París. 

Quisiera ser ahora como el Ulises griego 
que domaba los arcos, y los barcos y los 
destinos. Quiero ahora deciros ¡hasta luego! 
¡Porque no me resuelvo a deciros adiós!

                                                   Rubén Darío.